A Frida

Que me ayudes a dejarme crecer las alas para volar

A confiar en mi poder;

A actuar conforme al deseo que me habita.

A asumir el riesgo a desear y que no suceda.

No quiero dejarme domesticar, Frida.

Nos enseñaron que desear es peligroso.

No quiero quedarme sin fuerza.

No quiero apagar la calentura,

inhibir el hambre o negar las ganas.

No quiero que el miedo a perder el control,

me impida amar a alguien diferente,

abrirme a algo nuevo o desconocido.

Que me ayudes a poner el cuerpo y mandarme, 

Que no se me apague la valentía

de pedir los deseos a la cara,

en vez de a las estrellas.

Que me ayudes a escoger amantes

que me miren como si quizás fuera magia

Y a no demorarme donde no pueda amar.

En Loop

No soy mis heridas,

soy mi resiliencia.

Me cansé de remover las cenizas

y llevarlas conmigo a donde fuera.

Costó pero aprendí,

Solté!

y hoy puedo desear:

estar disponible para eso

que anhelo.

Sin lastres del pasado.

Soy merecedora.

Soy poder creativo.

Me siento más leve,

confiada, permeable

FLUYENDO.

Me abro a las sorpresas

a lo inimaginable

Suelto el control,

tengo a raya mis miedos.

todo puede pasar,

todo es oportunidad.

Doy, recibo,

En loop infinito.

 

 

 

 

Pandora

Es de noche, sueño. Me hablo.

Está oscuro. Mi agua, adentro.

La caverna de vulnerabilidad.

El deseo, lo oculto, profundo, raíces.

Algo se gesta. Y precisa vientre, precisa agua.

 

Fui a mi oscuridad,

Sentí. Me duele.

Sentir-me. Me dolió.

No era tan mala

ni tan oscura.

Ahora soy poderosa.

Ahora sí, puedo desear.

Explota el Universo

Big Bang desde mi centro.

Deseo compartirme,

nada me rompe:

Me tengo. Me sostengo.

Como certeza Indestructible.

Puedo amarte porque caigo de pie

esta gata tiene dónde volver.

 

 

Boxes

Buenos Relatos

LADY VAN

Un oasis de paz ante tanto dolor,

tranquilidad que sanó las partes rotas.

Fuiste el pegamento, como tan orgulloso decías.

No puedo más que amar y agradecer

porque sanaste y calmaste más

de lo que imaginas.

 

Estábamos de puertas abiertas y barreras altas

en el momento perfecto

en que nuestros corazones entraban en boxes

Nos acompañamos con tanta ternura

sabiendo lo delicado y amoroso del proceso

hasta que estuvimos listos para seguir en carrera.

 

Gratitud inmensa por haber coincidido,

no pudo ser más perfecto y necesario

para entender que:

A la defensiva perdemos todos,

perdemos más que si nos la jugáramos.

Y yo no quiero sentir que no la viví lo suficiente.

La tibieza es necesaria antes de tomar acción.

Es parte de un todo: Tibieza para gestar,

Determinación para nacer.

 

Por ser una persona que cura:

Gracias para siempre.

https://ladyvanblog.wordpress.com/

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Boxes

Un oasis de paz ante tanto dolor,

tranquilidad que sanó las partes rotas.

Fuiste el pegamento, como tan orgulloso decías.

No puedo más que amar y agradecer

porque sanaste y calmaste más

de lo que imaginas.

 

Estábamos de puertas abiertas y barreras altas

en el momento perfecto

en que nuestros corazones entraban en boxes

Nos acompañamos con tanta ternura

sabiendo lo delicado y amoroso del proceso

hasta que estuvimos listos para seguir en carrera.

 

Gratitud inmensa por haber coincidido,

no pudo ser más perfecto y necesario

para entender que:

A la defensiva perdemos todos,

perdemos más que si nos la jugáramos.

Y yo no quiero sentir que no la viví lo suficiente.

La tibieza es necesaria antes de tomar acción.

Es parte de un todo: Tibieza para gestar,

Determinación para nacer.

 

Por ser una persona que cura:

Gracias para siempre.

 

 

 

 

 

 

 

 

De vuelos

Fue uno de esos vuelos

donde el alma no consigue Hangar

Y en cada nube que atravesó

se disolvió un poco más

 

Fui a la ceremonia del fuego sin saber

que mis lágrimas lo extinguirían

antes de llegar.

 

Los pájaros cantan sin orquesta

y confían en sus alas no en la rama

Fue uno de esos vuelos

con el corazón hacia el infinito.

 

Días

Son días en que ansío encontrarme

Volver a mí.

Como si mi parte animal, instintiva,

hubiera percibido los movimientos de estructuras

antes que el terremoto suceda,

pero no quise escuchar sus aullidos,

Estaba distraída mi mente en otro lugar

Y cuando quise volver a casa

por los mismos caminos que siempre usé

ya no me llevaban allí.

 

Siento como si cada cosa de la que quise aferrarme

me estuviera golpeando en la cara para mostrarme

que todo lo que asumí como mi verdad

está en movimiento, y siempre, pero siempre

se puede aprender más. Crecer más.

 

Como si nada de lo que prediqué

pudiera mantenerlo desde hoy.

Y de pronto entiendo lo que podías estar sintiendo

cuando me lastimaste.

Cómo a veces la razón y las entrañas

toman caminos separados

para cagarte la vida.

 

Que a cualquiera le puede pasar,

que cualquiera puede amanecer un día

con ganas de tomar malas decisiones

con ganas de perderse a una misma

con ganas de sacudirse lo que agobia

y empezar de cero.

 

 

De porqué escribo

Cuando me preguntaron porqué comparto lo que escribo, mucho no supe qué contestar. En realidad escribir es mi forma de sanar.  Escribo desde que aprendí a hacerlo y nunca me lo cuestioné demasiado.

Tuve un profesor de yoga que fue un hito en mi vida: Jorge. En las prácticas, él nos daba herramientas para respirar, y con ello, “calmar los torbellinos de la mente”. Era muy útil, solo que a mi me suelen atormentar mucho más los torbellinos del sentir. Escribir es mi meditación sentimental: un intento de ir pescando uno a uno los sentimientos, extraerlos, plasmarlos en el papel para poder mirarlos sin que me ahoguen. Observarlos sin tratar de entenderlos, como hace con los pensamientos quien medita. Generalmente no releo lo que escribo de un tirón, hasta que pasa un tiempo prudencial de desapego. Así es que no obtengo claridad en el momento de la creación; solamente alivio.

Dudo que Jorge sepa lo importante que fue para mí y la gratitud que le profeso; ni siquiera sé si me recuerda. Pero empecé a compartir lo que escribo cuando caí en la cuenta de que si personas como él no hicieran lo que les apasiona, muchos no recibiríamos esas enseñanzas, no disfrutaríamos de la música, los libros, el arte. Conmover, interpelar, resonar, tocar el corazón a una sola persona será suficiente para que mi creación viva.

Comparto lo que escribo y me despido de mi yo pasado que censuraba el poder compartirme. Me despido de una larga etapa de poca valoración, y salgo a bancarme los trapos en esto que me gusta hacer. Comparto lo que escribo legalizando mi propio placer, yendo un poquito más allá de los condicionamientos que me tuvieron presa toda la vida.  Para ser libre. Para hacer lo que me gustaría hacer si no tuviera miedo o vergüenza. Para no irme a dormir frustrada. Porque nunca seré lo suficientemente buena en esto, pero lo comparto para ser quien soy.   

Cuándo me preguntaron cómo me sentía sabiendo que la gente me leería y llegaría a lugares tan íntimos, conociendo todo lo que me hace vulnerable, me sorprendí con mi propia respuesta: Es que comparto lo que escribo desde un lugar de fortaleza, no de vulnerabilidad. Todos sentimos alguna vez en la vida un duelo, el amor, la emoción de sentirnos vivos. El sentimiento es universal; por eso mi sensibilidad no me hace vulnerable sino permeable. Humana.  

 

Las veces que lluevo

A veces lluevo

y me inundo.

Las mareas en mí crecen,

desbordan y arrastran todo a su paso.

Mi mente tormentosa,

nublada, dispersa,

truena descontrolada

y vuela en remolinos.

 

A veces lluevo

para replegarme

en mi interior calentito

mullido, con un té

o un buen libro.

A veces lluevo

para sentirme en casa.

 

A veces lluevo

sobre tu tierra

(¡y huele tan bien!)

tan permeable

que me cuelo y me calmo.

 

A veces lluevo

sobre tu fuego

me derramo, a los suspiros

que te cuelas en mi

y nos aliviamos.