Creí que sabía

No sé si estoy entera.

Estoy asimétrica.

quién tiene certezas

sobre su propio equilibrio?

Acaso hay concepto

más en construcción

que el equilibrio?

Qué difícil

bancarle la parada

al mientras tanto.

Me aferro a ciertos lugares

que por conocidos,

me confunden:

quedarme ahí

no significa que no esté

más perdida que nunca.

Creí ser fan del silencio

hasta que me encontré

amándote a gritos.

Trasciende el amor,

si se encuentra en movimiento.

No hay amor en la fijeza,

porque no hay duda.

Nada es más mío

que la voluntad de moverme

con el corazón por delante.

Sin garantías que me protejan.

Poniéndole cuerpo aunque no pueda

soportar tantas balas.

A puro riesgo, desde el pecho,

una apuesta de fe.

Purga

No puedo parar de engullir.

No puedo parar para respirar.

Me atraganto con todas las

(otrora pequeñas)

batallas,

que ya no me dá el cuero para pelear.

Ahogo mi grito de guerra en este hambre desesperado,

angurrienta,

convenciéndome a cada bocado,

de mi suficiencia.

Lamo mis dedos pegajosos y sigo empujando, terca,

por mi garganta,

un poco más de la mierda

que no estoy pudiendo procesar.

Como si existiera el milagro de la náusea,

del vómito instintivo, la purga descontrolada,

o de la propia destrucción,

que me permita empezar a vivir de nuevo,

al grito de las cosas que nunca digo.

A un grito de guerra que no grite para adentro.

A un grito de guerra que me deje en paz conmigo.

Al grito de guerra de mi auténtica voz.

Bandera blanca.

Leveza

No es fácil aprender

que el amor puede

ser fácil

en lo difícil.

Es que el amor,

O ES hoy.

o no hay nada.

Flores de Abril

Bordea la mejilla

una lágrima

oscilante.

Tiembla,

como buscando su forma

gota a gota,

erosiva.

De verdad estás rota?

Flota,

se esfuma

se acopla al aire

e inhalamos.

Alimento.

Lluvia, lágrima, gota.

Bruma, niebla, rocío.

Vapor, aire, y la humedad.

tacto, caricia, sudor,

y todo termina.

O empieza.

Brisa, brizna, cálido

y flores de Abril

germinan.

Nosotros,

como escaleras,

en espiral

descendente,

hacia adentro,

flotamos.

ES VIDA.

Suficientes motivos

Para hacerme agua salada

contenida en tu abrazo.

Para andar descalza sin el miedo

de tropezar con los vidrios rotos

de tu pasado y el mío.

Para beber esa felicidad sin saciarme

y sin miedo a pagar la cuenta

de los sueños cumplidos después.

Para sentirte conmigo aunque lejos.

Para acariciarte mientras me duermo.

Para decirte cuánto te quiero

a sonrisas cómplices,

miradas y besos.

Suficientes días sin verte, y

suficientes noches de espera,

En cada una de ellas,

vos y yo,

buscando la manera.

Parece que nunca alcanza,

pero cómo nos llena.

Alguien necesario

Alguien que hace fácil y concreto

lo que parecía inimaginable.

La magia. El sueño. La inspiración.

Palabras que abren posibilidades

donde veíamos muros,

patean la escasez tan, pero tan lejos

que la convierten en desconocida.

A veces solo necesitamos

alguien que crea en nosotrxs.

alguien que nos co-crea.

Que nos traiga a recordar

a qué sabe la vida

cuando se viven las cosas que merecen ser vividas.

Alguien que nos deje más cerca

de nuestro propio corazón.

Me dolieron un montón de cosas.

Pero la que dolió más

fue darme cuenta que no tengo idea

De quién sos.

El corazón en la cabeza

Escribir

es tomar distancia de mis propios pensamientos.

Escribir es llevarme mejor conmigo,

a costa de separarme

de la idea que tenía de vos.

(A costa

de arrancar

de mis entrañas

una parte tuya

que aún siento viva,

y mía)

Escribir sobre vos, en este momento

es disociarme.

Desfragmentándome

Seré suficiente

e irremplazable

sólo para mi perra.

El resto es humo.

Aún así, enloquezco de amor por mi gata.

Masoquista costumbre.

.

.

El equilibrio es una cuestión de supervivencia:

en definitiva,

uno ve afuera lo que trae adentro.

Yo siempre veo amor.

Y así me va.

.

.

Busco consuelo pensando

que sería más fácil

si nada hubiera pasado.

Como si se pudiera elegir el amor,

diría Cortázar.

Y así estoy, estaqueada

sóla, en la mitad del patio.

.

.

Me duele que no me quieras.

pero más me duelen

mis patéticos y fallidos intentos

de ser esta farsante

que poco se parece a mí,

mendigando la atención de un cagón.

Como si fueras tan importante.

Como si lo valieras.

.

.

Cuándo te dije

que no quería despedirme de vos,

la sinceridad me jugó en contra.

No nos despedimos,

Pero tampoco volvimos a tocarnos.

.

.

Una vez un poeta me dijo:

Quién carajo escribe

cuando está contento?

Y es cierto que a veces

escribir me salva.

Pero hay otras, que el desamor

está arraigado tan adentro

que siento que si lo escribo,

Me muero.

.

.

Quién carajo escribe

cuando no puede respirar?

.

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